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El pavimento de hormigón impreso utiliza como materia prima una masa fresca de hormigón elaborado y dosificado de forma específica en planta, y aplicado in-situ sobre una superficie debidamente compactada y acondicionada para tal fin. Después de extendido y nivelado el hormigón se consigue una superficie perfectamente alisada y ya está preparada para la aplicación del producto elegido y proceder a realizar el trabajo de impresión mediante moldes especiales que permitirán dar la textura deseada en el pavimento y su posterior acabado.
Al aplicar la capa de rodadura, se incorpora el producto y el color de terminación de la superficie, compuesto de minerales y pigmentos que van a permitir la obtención de la textura idónea a cada modelo, integrándose en el hormigón fresco y van a conferir una mayor resistencia al desgaste y calidad al hormigón empleado.
El curado de la losa se llevará a cabo mediante el empleo de lacas especiales, endurecedoras, y a base de cera líquida que dará al hormigón la textura, belleza e impermeabilidad definitiva. Las contracciones y retracciones del hormigón se efectuarán mediante juntas de dilatación convenientemente determinadas.
La aplicación debe ser realizada por personal especializado, debido a la complejidad que tiene el fraguado del hormigón y el momento idóneo para la realización de la impresión, con garantías de no intervenir a destiempo. Los productos de última generación incorporados en el hormigón impreso, permite adaptarlo a ambientes con gran salinidad, en zonas donde se utiliza la sal como anticongelante, en lugares de temperaturas muy frías y regiones de deportes de invierno.19
Su formulado con cemento y aditivos especiales hacen posible su colocación en ambientes salinos, donde la durabilidad de cualquier otro hormigón es muy baja.